sábado, 11 de noviembre de 2023

1.SOLASALDI FEMINISTA /1ª TERTULIA FEMINISTA VIOLENCIA INSTITUCIONAL

 



                                             Red de Resistencia contra el S.A.P. 
MANIFIESTO LEÍDO EN LA CONCENTRACIÓN DEL 30 DE OCTUBRE DE 2023

 [1] Somos la Red de Resistencia contra el falso Síndrome de Alienación Parental. Una red de asociaciones que centra su actividad en la erradicación de esta forma de violencia machista institucional. 

[2] El Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.) es una patología inventada en 1985 por el psiquiatra Richard Gardner. La invención de esta patología tenía como objetivo principal encubrir los abusos sexuales que los padres (los progenitores hombres) pudieran ejercer sobre sus hijas/os. La definición de este falso síndrome asegura que incluso se pueden llegar a programar recuerdos falsos en una niña o niño hasta el punto de que describa situaciones de abuso sexual o cualquier otro abuso físico que no han existido. Esto se ha demostrado imposible. Toda la comunidad científica ha negado la existencia de este síndrome, sin embargo, debido a una cultura patriarcal y misógina que coloca constantemente a las mujeres como manipuladoras y perversas, la posibilidad de que sea real, y de que sean las madres las que se lo provoquen a sus hijas/os para dañar a los padres, ha ido calando en espacios de toma de decisión. Dos de los espacios más relevantes son la judicatura y los servicios sociales. Por este motivo hablamos de violencia machista institucional. Hacer alusión a este falso síndrome en sentencias judiciales o en informes psicosociales está prohibido por ley, sin embargo, encontramos su utilización constantemente; ya no se utiliza este término (S.A.P.) pues, como decimos, está prohibido, pero se utilizan términos cuyo significado es el mismo: madre sobreprotectora, interferencias parentales, preocupación mórbida… podríamos estar así horas, pues las formas bajo las que se camufla la aplicación de este falso síndrome son infinitas. El resultado, sin embargo, es el mismo: se coloca el foco de la sospecha sobre la madre, siendo ella la que tiene que terminar demostrando que no es un peligro para sus hijas/os. Esto es especialmente sangrante en los casos en los que la mujer ha denunciado o verbalizado situaciones de violencia machista. Los hombres violentos están utilizando la obtención de la custodia de sus hijas como nueva forma de violencia machista. Los abogados y abogadas que les defienden lo saben, son cómplices. Deciden ayudar a estos hombres violentos y colocan a su servicio todo su conocimiento sobre el sistema judicial. Así, manipulan pruebas, chantajean, y utilizan sus contactos para agilizar o demorar trámites en función de lo que convenga. Pero estas no son sus principales armas, ni siquiera las más peligrosas. Su principal arma es saber que el sistema judicial se rige por un principio claro, un principio a veces inconsciente y a veces totalmente consciente y legitimado: el déficit de credibilidad de las mujeres frente al exceso o superávit de credibilidad de los hombres. 

[3] El resultado de todo esto es, por ejemplo, que lleguen a quitar la custodia de sus tres hijas a una madre para dársela al padre aun pesando sobre él una condena judicial por agresión a una de las hijas y teniendo un proceso abierto por agresiones continuadas a otro de sus hijos. Esto es lo que le acaba de pasar a una de nuestras compañeras. Mención especial, en este caso, al equipo educativo del colegio de esas niñas/os, que no solo miró para otro lado, algo habitual en estos casos, sino que negó lo que una de las niñas le había confesado: que su padre les trataba mal. El resultado también es, por ejemplo, que la Diputación quite la tutela de sus dos hijas a una madre con una sentencia judicial que le acredita como víctima de violencia machista mientras se le argumenta que es un peligro para sus hijas por seguir teniendo contacto con su agresor. Esto es lo que le acaba de pasar a otra de nuestras compañeras. Y así, suma y sigue. Casos y casos en los que las madres, sobre todo las que denuncian a los padres de sus hijas por violencia machista, terminan, en un giro perverso de los acontecimientos, siendo cuestionadas, culpabilizadas, criminalizadas y castigadas por un sistema que coloca el supuesto derecho de los hombres a tener relación con sus hijas/os por delante del derecho de las y los menores y sus madres a vivir una vida sin violencia. Es violencia machista institucional. 

[4] Los últimos lunes de cada mes nos concentraremos como lo estamos haciendo hoy. Estas concentraciones tienen dos objetivos principales: - El primero es denunciar que este tipo de violencia machista sobre niñas, niños y sus madres solo es posible mediante el beneplácito de las instituciones públicas. Las personas responsables de los espacios de toma de decisión saben, porque numerosos estudios así lo denuncian, que la aplicación de este falso síndrome es constante. Lo saben y no están colocando los mecanismos adecuados para acabar con esta práctica. - El segundo objetivo es llegar a las mujeres que estéis en situación de batalla por la custodia y os estéis sintiendo desprotegidas; a las que sintáis miedo ante la posibilidad de que vuestras hijas e hijos queden en manos del hombre cuya violencia conocéis bien. Nuestro correo electrónico de contacto es: redcontraelsap@gmail.com  


                                                HERMANAS, NO ESTÁIS SOLAS