viernes, 7 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
Fallece Ada Otuya, la joven nigeriana brutalmente agredida el pasado domingo en Bilbo
Ada Otuya, la joven nigeriana que
fue brutalmente agredida por Juan Carlos Aguilar, profesor de artes
marciales en su gimnasio Zen4 de Bilbo, ha fallecido en el hospital de
Basurto por las graves heridas sufridas tras la agresión. www.naiz.info
www.naiz.info
Ada Otuya, de 29 años, ingresó en coma tras la agresión sufrida el pasado domingo
y, desde entonces, ha permanecido en la Unidad de Reanimación del
Hospital de Basurto. Su estado ha empeorado en las últimas horas y
finalmente ha fallecido a las 12.35 de este mediodía.
Agentes de la Ertzaintza hallaron a la mujer nigeriana maniatada y amordazada en el gimnasio Zen4, ubicado en un local de la calle Máximo Aguirre de la capital vizcaina, y propiedad del presunto autor del crimen, Juan Carlos Aguilar.
Al parecer, el hombre, que fue posteriormente detenido y que ha confesado haber matado a otra mujer, llevó a Ada Otuya en contra de su voluntad al local y la agredió en su interior.
Este mediodía cientos de ciudadanos se han vuelto a concentrar en Bilbo, frente al Ayuntamiento, para mostrar su repulsa a la muerte de Ada y de otra mujer a manos de Aguilar.
Concentración este jueves
La Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria ha convocado este jueves una concentración a las 19.30 en Bilbo, ante el Arriaga, para denunciar la muerte de Ada Otuya
Invisibles
Otra concentración se celebró ayer en la plaza Doctor Fleming de Bilbo para denunciar estos hechos. En la movilización, Miriam Santorkuato, miembro de Askabide, que trabaja con el colectivo de prostitutas, recordaba que «estas han sido hasta ahora absolutamente invisibles para la gran mayoría de nuestra sociedad. Ada, como casi todas las prostitutas, era absolutamente vulnerable. Este colectivo es tremendamente frágil porque tienen miedo, tienen miedo a denunciar, a las represalias».
Alertó, además, de que «lo de Ada ha sido un caso extremo, pero las agresiones y violaciones son constantes, y hasta ahora, casi nadie se ha preocupado por los niveles de vulneración en la que viven las mujeres».
Agentes de la Ertzaintza hallaron a la mujer nigeriana maniatada y amordazada en el gimnasio Zen4, ubicado en un local de la calle Máximo Aguirre de la capital vizcaina, y propiedad del presunto autor del crimen, Juan Carlos Aguilar.
Al parecer, el hombre, que fue posteriormente detenido y que ha confesado haber matado a otra mujer, llevó a Ada Otuya en contra de su voluntad al local y la agredió en su interior.
Este mediodía cientos de ciudadanos se han vuelto a concentrar en Bilbo, frente al Ayuntamiento, para mostrar su repulsa a la muerte de Ada y de otra mujer a manos de Aguilar.
Concentración este jueves
La Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria ha convocado este jueves una concentración a las 19.30 en Bilbo, ante el Arriaga, para denunciar la muerte de Ada Otuya
Invisibles
Otra concentración se celebró ayer en la plaza Doctor Fleming de Bilbo para denunciar estos hechos. En la movilización, Miriam Santorkuato, miembro de Askabide, que trabaja con el colectivo de prostitutas, recordaba que «estas han sido hasta ahora absolutamente invisibles para la gran mayoría de nuestra sociedad. Ada, como casi todas las prostitutas, era absolutamente vulnerable. Este colectivo es tremendamente frágil porque tienen miedo, tienen miedo a denunciar, a las represalias».
Alertó, además, de que «lo de Ada ha sido un caso extremo, pero las agresiones y violaciones son constantes, y hasta ahora, casi nadie se ha preocupado por los niveles de vulneración en la que viven las mujeres».
www.naiz.info
miércoles, 5 de junio de 2013
¿Hay que contar que la víctima es prostituta y africana?
La autora expone la necesidad de que el periodismo señale cómo las relaciones de poder intervienen en las agresiones sexistasMedios de Comunicación, Opinión, Prostitución, Violencia de género, Bilbao, Martes 4 de junio de 2013, por June Fernández
Un maestro de artes marciales ha dejado en coma a una mujer prostituida inmigrante en Bilbao
Bilbao,
04 jun. 13. Píkara Magazine/AmecoPress.- Un hombre ha dado una paliza a
una mujer en Bilbao, dejándola en coma. Además, la policía ha
encontrado restos del cadáver de otra mujer en el gimnasio que el
agresor regenta. La prensa cuenta también que el hombre ha confesado
haber asesinado a otra mujer la semana pasada. En el tratamiento dado
por dos periódicos muy diferentes, El Correo y Naiz, llama la atención
que ambos han contado que el agresor es un maestro de artes marciales.
En cambio, mientras que El Correo ha detallado que la mujer que está en
coma es una prostituta de origen africano, Naiz ha optado por obviar
ambos datos. Intuyo que no porque no los conociera, sino porque
probablemente quien escribió la nota consideró que el único dato
relevante, que explica la agresión, es el hecho de que la víctima fuera
mujer.
Decir
sólo que era “una mujer” invisibiliza las situaciones específicas que
viven ‘las otras’, las que quedan excluidas del sujeto singular ‘mujer:
las negras, las inmigrantes, las trabajadoras del sexo…
Ayer
un amigo me planteó que le preocupaba que destacar que la mujer es
africana y prostituta desviase la atención sobre que se trata de una
agresión machista, y que propiciase el amarillismo. Yo le contesté que
me parecía bueno dar esos datos como forma de enmarcarlo en unas
relaciones de poder determinadas. También le dije que, frente a la
tendencia de reducir la violencia de género a los asesinatos de mujeres
en el contexto de la pareja, me parecía positivo hablar de violencia machista en otros contextos.
Para
aclarar ideas, hoy he abierto el debate en mi muro de Facebook. A
continuación publico, con su consentimiento, algunas opiniones que
resumen en gran medida lo que quiero exponer en este artículo:
María Almansa Sánchez: Yo creo que no da igual, porque le pegaron por mujer, por negra y por prostituta, son tres cosas a visibilizar.
Ander Izagirre:
Si el hecho de ser inmigrante y prostituta supone una posibilidad mayor
de ser agredida, de ser más vulnerable, eso hay que explicarlo. Hay que
llamar la atención sobre ese hecho.
Carmen Romero Bachiller:
Creo que la cuestión es aclarar lo invisibilizado. ¿Por qué se nombra
el hecho de que sea prostituta y negra y no se dice que el maestro de
artes marciales tiene nacionalidad española y es blanco? ¿El hecho de
que se identifique a la víctima como prostituta y negra la deshumaniza
de alguna forma y matiza su estatus de víctima? ¿Cómo se construye la
“humanidad” del profesor de artes marciales en contraposición? Quizá se
podría incidir en la categorización, pero responsabilizándonos de ella,
quiero decir, la forma en que el hecho de que sea negra y prostituta
intersecta con el hecho de ser mujer y cómo eso la construye como menos
relevante en una sociedad racista y sexista.
Juncal Martínez de las Heras:
Creo en la necesidad de visibilizar la prostitución, porque me parece
terrible que se busquen víctimas invisibilizadas: no es lo mismo ponerte
a matar a clientes del gimnasio que a prostitutas invisibles.
Joana García Grenzner:
En este caso tanto el origen como la profesión son relevantes, porque
explican su mayor vulnerabilidad a la violencia machista: por las
barreras de la ley de extranjería, por un lado, y por la estigmatización
y la indefensión que viven muchas prostitutas (paradójicamente, desde
la visión salvacionista). Y estos factores deberían abordarse de alguna
manera en el texto. Otra cosa sería destacar, en caso de que el agresor
fuera migrante, su origen en el titular, porque implícitamente se
relacionaría el hecho de ser de otro país con la predisposición al
machismo, como suele pasar. O decir que las migrantes son más
vulnerables a la violencia porque vienen de culturas machistas….
Como
dice Ander, el papel del periodismo consiste en explicar a la
ciudadanía qué está pasando y por qué. Por tanto, no se trata sólo de
informar sobre crímenes machistas, sino de aportar datos y reflexiones
que permitan a las personas entender por qué la violencia contra las
mujeres es un problema social estructural. Un elemento fundamental para
explicar la violencia son las relaciones de poder. A menudo se retrata a
los agresores como seres con impulsos incontrolables, que mataron o
violaron en un arrebato. Pero, como dice Juncal, si la violencia no
tuviera que ver con esas relaciones de poder, el maestro shaolín podría
haberla tomado con algún cliente que no pagase su cuota mensual. ¿Es
casual que, por lo que sabemos, haya elegido como víctimas a mujeres,
que además son inmigrantes y se dedican a una profesión estigmatizada?
Como dice Carmen, lo cierto es que las vidas de estas mujeres, en una
sociedad sexista, clasista y racista, son menos relevantes, valen menos.
De
la misma forma que importa que las víctimas fueran mujeres,
inmigrantes, negras y prostitutas, importa que el agresor sea hombre,
autóctono, blanco y empresario. De la misma forma que todas las mujeres
estamos expuestas a ser víctimas de violencia machista, pero elementos
como la procedencia o el color de la piel implica mayor vulnerabilidad e
indefensión, hay que recordar que no existe un perfil de agresor
(contra el prejuicio de que se trata básicamente de inmigrantes,
toxicómanos o locos), pero que cierta posición social puede acentuar el
desprecio hacia las personas que considera inferiores, y le situará en
posición de ventaja en un proceso judicial.
¿Qué
ocurre? Que medios como El Correo no explican esas cosas, sino que el
enfoque, como ocurrió como Diego Yllanes, asesino de Nagore Laffage, o
en el del atleta Pistorius, se reduce a “cómo es posible que un hombre
de bien resulte ser un asesino”. Cuando nos hacemos esa pregunta
obviando el machismo (reforzado por el racismo o el clasismo), las
respuestas suelen llevar a reforzar prejuicios e incluso justificar al
agresor. En el caso de Yllanes, escuchamos que Nagore amenazó con
destrozar su carrera y el pobre psiquiatra se asustó y reaccionó
quitándosela de encima. En las tertulias televisivas se habló de que
Pistorius tal vez estuviera acomplejado por su discapacidad. Cuando los
medios no encuentran una explicación peregrina de este tipo, queda el
comodín: la enfermedad mental o la psicopatía, como ocurrió con Jose
Bretón, “el monstruo de las Quemadillas”.
El
despiece de El Correo sobre el agresor empieza con esta frase: “Nada
parecía indicar que Juan Carlos Aguilar podía ser algo más que un
respetado maestro shaolín”. Y termina así: “Ahora hay que averiguar el
motivo que llevó a este monje guerrero, que en la época de la entrevista
decía practicar la castidad, a maniatar a una prostituta en un gimnasio
en el que, al parecer, guardaba restos humanos. Lo que está claro es
que, en algún momento, se desvió del iluminado camino del monje
guerrero”. En el debate en mi Facebook, Ander comenta: “Justo lo dijo el
otro día Lucía Martínez Odriozola: cuando lee un texto que empieza así,
piensa que las apariencias no indican nada y que esos comentarios son
una mierda”.
Y
si el miedo de decir que la víctima era prostituta y africana es que
despierte menor indignación y movilización social, el reto será hacer un
periodismo que denuncie la existencia de ciudadanas de primera y de
segunda
Es imprescindible que las y los
periodistas revisen sus propios prejuicios. Hace unos minutos he
hablado en calidad de integrante de SOS Racismo con una redactora, que
me ha preguntado, al hilo de este caso, sobre la situación de las
mujeres inmigrantes que se dedican a la prostitución. Estaba muy
interesada en hablar de mafias. A mí me parece que hoy toca hablar de
los machistas autóctonos. No ha sido una mafia nigeriana la que ha
dejado a esta mujer al borde de la muerte. No son las mafias las únicas
responsables de que una mujer negra, inmigrante y prostituta sea un
blanco fácil de agresiones.
Desde
el asesinato de Ana Orantes, caso que siempre se cita como punto de
inflexión, la violencia machista se considera noticia. Esto es un avance
importante. Pero la única forma de que la ciudadanía entienda por qué
un asesinato de una mujer a manos de un hombre es un fenómeno diferente
que el de un hombre asesinado por una mujer, es relacionar los crímenes
machistas con el resto de formas de desigualdad de género,
discriminación y violencia sexista. Mostrar que son esas pequeñas
agresiones machistas cotidianas que pasan desapercibidas, cuando no
normalizadas y promovidas, las que explican que vivimos en una sociedad
en la que asistimos a un goteo incesante de mujeres asesinadas por
hombres. No me extraña que se hable de “la lacra” de la violencia de
género, como si se tratase de una epidemia que hemos tenido la desgracia
de padecer, pero que no sabemos ni por qué ha aparecido, ni cómo se
extiende, ni mucho menos cómo erradicarla.
Y
en ese trabajo de explicar la violencia machista, es importante tener
una perspectiva interseccional. La consigna de que lo único importante
es que los agresores son hombres y las víctimas mujeres, no contribuye a
entender las relaciones de poder que intervienen. Y decir sólo que era
“una mujer” invisibiliza las situaciones específicas que viven ‘las
otras’, las que quedan excluidas del sujeto singular ‘mujer’: las
negras, las inmigrantes, las trabajadoras del sexo, las trabajadoras del
hogar, las diversas funcionales, las ancianas, las transexuales.
Y
si el miedo de decir que la víctima ejercía la prostitución y era
africana es que entonces sea percibida como una de “las otras” y por
tanto provoque menor empatía, indignación y movilización social, pues
ahí nos encontramos con otro reto, hacer un periodismo que denuncie la
existencia de ciudadanas de primera y de segunda categoría (y de
personas a las que incluso se les niega la condición de ciudadanas). Que
hable de la realidad de las mujeres en situación de exclusión social,
pero no reduciéndolas a pobres víctimas, sino mostrándolas como sujetas
de derechos. Un periodismo que, en vez de dedicarse a humanizar a los
agresores, ponga cara y dé voz a las víctimas.
El
Correo acaba de publicar que la mujer que está en coma se llama Ada y
tiene 29 años. Sigue muy grave. Cuando las víctimas de violencia
machista importen como han importado otro tipo de víctimas en nuestro
país, cuando periódicos de referencia como El Correo se tomen en serio
su papel en la construcción de una sociedad libre de sexismo, de la
misma forma que se implicaron contra el terrorismo, tal vez el fin de de
la violencia machista esté más cerca.
miércoles, 29 de mayo de 2013
¿Dónde están ellos?
“En menos de cuarenta y ocho horas han sido asesinadas por el terrorismo machista cuatro mujeres”
Opinión, Violencia de género, Maltratos, Valencia, Martes 28 de mayo de 2013, por Teresa Mollá Castells
Ontinyent
– Valencia, 27 may. 13. AmecoPress.- En los últimos días y, en menos de
cuarenta y ocho horas han sido asesinadas por el terrorismo machista
cuatro mujeres.
La
cifra es escalofriante y al parecer ha hecho reaccionar al Ministerio
que dirige Ana Mato y han anunciado la próxima aprobación de una
Estrategia Nacional contra la Violencia de Género que fue presentada por
el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Juan Manuel
Moreno, y según explicó “tiene como uno de sus principales objetivos
incidir en la "ruptura del silencio cómplice" e instar y ayudar a las
mujeres maltratadas a que denuncien a sus agresores”.
Han
sido necesarios los asesinatos de cuatro mujeres en menos de cuarenta y
ocho horas para que salieran a la palestra a presentar es te documento
que, según informaron se aprobará el próximo mes de junio y tendrá cuna
vigencia de cuatro años. Pero ni una sola palabra de condena a estos
crueles e innecesarios asesinatos. ¿Se tendrán que presuponer?
Hablan se romper el silencio cómplice. Y yo me pregunto, ¿El silencio de quienes?
¿De
sus cómplices los de faldas largas y negras que con su voracidad por
imponer sus dogmas, se olvidan de la vida de las mujeres mientras
predican la necesidad de salvar a los fetos y no condenan ni uno sólo de
los asesinatos de mujeres?.
¿De
los frufrús que con su falta de decisión en la aplicación de la Ley
Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de
Género, están favoreciendo sentencias claramente contradictorias en
este ámbito y que siempre favorecen a los maltratadores y/o asesinos?.
¿Del propio Gobierno que ha necesitado tener sobre la mesa
cuatro asesinatos en menos de cuarenta y ocho horas para salir a
anunciar unas medidas que se tiene que aprobar y que, con un poco de
suerte, no se inventaron en ese mismo momento para salir del paso?
¿Silencio
de la máxima responsable del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e
Igualdad, Ana Mato que con su actitud poco contundente en estos casos,
consigue “naturalizar” que nadie del Gobierno condene estos asesinatos y
mientras nos siguen asesinando a las mujeres ella sigue con los
recortes en los recursos para estos temas? Quizás no sepa que cada
recorte a recursos destinados a las medidas de protección integral a las
mujeres víctimas, es un nuevo atentado contra ellas, contra la vida de
esas mujeres que sufren cada día el terrorismo machista. Ese tipo de
recortes también es terrorismo político y estructural contra las
mujeres.
¿O
el de Gallardón, el ultraortodoxo defensor de la vida de los fetos, aún
con malformaciones físicas, pero que no dice ni una sola palabra cuando
asesinan a mujeres?, ¿Acaso para él la vida de las mujeres asesinadas
carecen de valor y por eso no las condena y la vida de las mujeres que
sufren este calvario de la violencia de género no merecen ser protegida
con el mismo ahínco con el que se ocupa de inmiscuirse en nuestra
decisión de ser madres o no?
¿El
silencio de la mayoría de los hombres que parecen tener un pacto de
silencio entre ellos en estos temas, mientras que para otros tipos de
terrorismos salen a la calle, vociferan y gritan hasta la afonía, pero
cuando se trata de reivindicaciones de las mujeres, es como si miraran a
otra parte?
¿Dónde están las voces de los
indignados del 15M y otras movilizaciones sociales, ecologistas, etc…?
¿Acaso para ellos es posible renovar las sociedades sin la participación
en plena igualdad real entre mujeres y hombres? ¿Acaso el terrorismo
machista no es para esas personas la máxima expresión de la desigualdad
todavía existente entre mujeres y hombres y, por tanto ha de ser
claramente denunciada y combatida en todos los órdenes?¿Dónde están las voces de las asociaciones de víctimas de terrorismos, tan activas en la defensa de la vida de todas las personas más allá de las ideologías y las nacionalidades?, ¿Acaso la vida de más de la mitad de la población que somos las mujeres no les interesa?
Hemos de recordar que en los últimos años el número de mujeres asesinadas por terrorismo machista supera con creces el número de víctimas por el terrorismo político o islamista, pero todo el mundo, todas las instituciones se empeñan en negar la condición de terrorismo a esta continua sangría de asesinatos que se lleva la vida de tantas mujeres cada día en todo el mundo.
Y sigue el silencio cómplice que quieren combatir con esta declaración de intenciones puesto que la ministra guarda silencio.
Y ¿Qué dirá ahora Toni Cantó, también negará estas muertes? No, ahora está calladito, silencioso también ¿por qué? ¿Acaso teme dar datos erróneos de nuevo?, ¿O quizás lo que realmente teme es retratarse denunciando a los asesinos, a los maltratadores, en definitiva a muchos hombres y eso le puede perjudicar? ¿O igual lo que teme es condenarse públicamente a sí mismo?
En cualquier caso, el silencio de las instituciones, de los frufrús, de los de faldas largas y negras, el de las patronales, etc. en definitiva de quien ostenta el poder, es mayoritariamente un silencio masculino o de concepciones reaccionariamente masculinas como el de Ana Mato. Y por eso encabezo este artículo preguntándome ¿Dónde están ellos?
No
entiendo ese silencio. No puedo ni quiero entenderlo puesto que con ese
silencio, implícitamente se le está asignando un menor valor a las
vidas de las mujeres y eso no es justo, puesto que si nos
autodenominamos países modernos y teóricamente civilizados, deberemos
combatir las desigualdades, todas ellas, pero también esta, la que nos
sigue asesinando a muchas mujeres cada día. De lo contrario deberemos
reflexionar sobre la sociedad que creamos y mantenemos con ese silencio
cómplice.
Cada asesinato de mujeres me
quiebra el alma, puesto que cada muerte es un vacío generado por la
desigualdad máxima, es una ausencia total de un potencial humano que
previamente han ido anulando poco a poco para acabar convirtiéndolo en
algo prescindible.Cada asesinato de mujeres es una herida en la conciencia personal y colectiva que ha de recordarnos cómo vivimos, porqué luchamos y alzamos nuestras voces y porqué callamos y las consecuencias de esos silencios.
Desde este espacio acuso públicamente a quienes callan, a los de faldas largas y negras, a los frufrús, a los gobernantes que recortan, a los hombres en general que callan y no alzan su voz contra sus propios congéneres condenando sus asesinatos y a la hipocresía de aquellos políticos que sólo cuando les “toca” cerca o pueden hacerse la foto con motivo de algún evento que conmemora la lucha contra este terrorismo, salen de su silencio y de su ostracismo. Acuso a todos los Toni Cantó que se callan cuando tienen que condenar y hablan cuando tienen que callar en este tipo de asuntos.
Sólo las políticas que favorezcan la igualdad en todos los ámbitos, las políticas inclusivas, las que reconozcan y favorezcan la verdadera igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos y desde la educación y una socialización igualitaria nos permitirá romper con este ciclo socialmente permisivo y violento amparado en demasiados silencios cómplices.
Pero
nuestros gobernantes se empeñan en recortar, los frufrús en denostar y
cuestionar con sus interpretaciones la actual normativa legal en este
sentido, los de faldas largas y negras en seguir imponiendo sus dogmas y
los hombres en general en mantener su estatus que permite a otros
asesinar.
Y todo ellos con sus silencios
nos siguen asesinando y permitiendo la pervivencia del terrorismo
machista. Les acuso a todos y cada uno de ellos y ellas que callan y no
condenan.
Foto: Archivo AmecoPress.
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Opinión – Violencia de género. 27 may. 13. AmecoPress
martes, 28 de mayo de 2013
Es nuestro cuerpo, es nuestra vida y nuestro bienestar...Cada una de nosotras decide
“Para los hombres, el aborto es una cuestión científica, jurídica, ética; para nosotras, las mujeres, es una cuestión de violencia y sufrimiento. Aunque exigimos la derogación de todas las leyes que castigan el aborto y la creación de estructuras que permitan realizarlo en condiciones óptimas, nos negamos a considerar este problema separadamente de todos nuestros otros problemas, de la sexualidad, la maternidad, la socialización de los hijos, etc.”
No creas tener derechos. Librería de Mujeres de Milán (2004:79)
No voy a repasar la cantidad de prejuicios y clichés que en estos días se están vertiendo desde las filas más conservadoras de la derecha en España planteando la revisión de la Ley del aborto, restringiendo, aún más este derecho.
Tan
sólo quiera recordarle al ministro de Justicia Sr. Ruíz Gallardón que
desde hace treinta y cinco años las españolas -al igual que los
españoles- somos responsables de nuestro actos, somos ciudadanas y, por
ello, podemos ejercer el derecho al aborto, aunque todavía no de forma
libre, gratuita y accesible, como nos gustaría.
No
necesitamos que usted -seguro que con su mejor intención patriarcal-
señale que en la revisión de la Ley del aborto se tendrá en cuenta (como
mejora) que “nunca será juzgada una mujer por abortar porque no es
responsable”.
Perdone,
pero nosotras no somos responsables de la violencia de género que
sufrimos, tampoco de la que es infringida desde las instituciones. No
somos responsables de las violaciones, ni del desempleo, ni de que nos
desahucien, ni de vernos obligadas a tener que migrar o a tener una
descendencia que no deseamos. Pero eso parece que a usted, a su
ministerio y a su gobierno, no les importa.
Por otra parte, sí somos responsables de ejercer nuestros derechos y, entre ellos, está el derecho a abortar.
Hace
años que los Derechos Humanos, son también los Derechos de las Humanas.
Le recuerdo que entre dichos derechos se encuentra el derecho a la
vida, a la integridad física, psíquica, emocional y social, al bienestar
y al bienvivir. Y que esto no es una entelequia, no puede ser ejercicio
en diferido, ni de vez en cuando.
Estos
derechos -como todos- han de ser ejercidos en primera persona y
siempre. A no ser que usted considere que las mujeres no somos sujetos
socialmente responsables y necesitemos de alguna tutela, por parte del
Estado, de “los legisladores”, la Iglesia, o de cualquier otro tipo de
patriarcado institucional o personal.
Si
fuera así, sepa usted que no está autorizado a hablar en nombre mío.
Sepa también que, éticamente, se extralimita usted al hacer un uso
sexista, misógino y clasista de su cargo.
Sepa
usted que somos muchas, somos millones, las mujeres que desde hace, al
menos, trescientos años estamos ensanchando nuestra ciudadanía sin que
usted, ni personas como usted se hayan comprometido con nosotras ni con
nuestro movimiento.
Sepa
usted que los derechos no son concedidos sino conquistados y que
ninguna mujer con conciencia de género va a renunciar a sus derechos, ni
a su vida, ni a su salud, ni a su estar y existir como sujeto
socialmente responsable y como ser humana, aunque usted y los intereses que representa se empeñen en lo contrario.
Madrid, 23 may. 13. AmecoPress.-
Opinión, Aborto, Madrid, Jueves 23 de mayo de 2013, por Rosario Cinta Carrasco
Foto: Archivo AmecoPress.
lunes, 27 de mayo de 2013
Desigualdades y violencia
Los asesinatos de mujeres a manos de parejas y ex parejas es un drama que no cesa y que, evidentemente, no causa la alarma social que debiera. Como leía en un foro de Internet, si desde enero se hubiera matado a 25 políticos o 25 taxistas estaríamos en estado de emergencia. Lo que demuestra que lo mismo que la justicia no es igualitaria, tampoco la vida de una mujer vale lo mismo que la de un hombre. Si no véase lo que ha ocurrido en Inglaterra tras el asesinato de un soldado.
Que la vida de la gente tiene un precio diferente según la zona geográfica del mundo donde se nazca es algo que ya sabíamos, pero quizás no nos habíamos dado suficiente cuenta de que también difiere según el sexo. El importe lo fijan esos entes que rigen nuestros destinos y que se conocen como ‘los mercados’.
‘Los mercados’ no son entidades difusas, aunque lo parezca. Son grupos de poder dirigidos por personas que se enriquecen fomentando la desigualdad entre las personas. Abriendo abismos entre las distintas regiones del planeta. Y es que nuestra división es su victoria. El que no nos preocupemos por la suerte del vecino es la base de su inmensa riqueza (material, me refiero).
En la cúpula de esos mercados hay poderes políticos, económicos y religiosos. Grupos organizados que actúan hábil y orquestadamente para atacar por sorpresa y llevar a cabo su cometido con la menor resistencia posible.
Todos ellos están unidos por una misma ideología, la patriarcal, que se basa en la justificación de una discriminación milenaria: la de las mujeres. A ella se supeditan el resto de corrientes de pensamiento.
El patriarcado atraviesa todos los sistemas políticos, económicos y sociales y todas las épocas. Y sus principales correas de transmisión son las doctrinas religiosas, la única creación humana que persiste inalterable a lo largo de los siglos.
Vivimos tiempos muy duros y no parece que la situación vaya a revertir en mucho tiempo. Mi opinión es que no mejoraremos un ápice mientras cada cual sigamos dentro de nuestra burbuja negándonos a mirar la realidad de frente. Ninguna revolución personal ni social puede desencadenarse sin una toma de conciencia previa.
La violencia machista no se soluciona con las 250 medidas que se ha sacado de la chistera en dos días el Gobierno del PP, como tampoco las desigualdades entre las personas, las razas y los pueblos las resuelve la caridad mal entendida. Siglos de contrastes de inmensa pobreza y extrema riqueza son la prueba.
Mertxe Arratibel
Periodista, feminista, coach.Doña Elvira, imagínate Euskadimiércoles, 22 de mayo de 2013
Indarkeria sexistaren kontrako kontzentrazio kanpaina / Campaña de concentraciones contra la violencia sexista.
2013ko maiatzaren 16k / 16 de mayo de 2013
"JAED"
2013ko maiatzaren 16k / 16 de mayo de 2013
"JAED"
Campaña de concentraciones contra la violencia sexista.
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